Una columna “sin desperdicio”

El pasado domingo el suplemento MERCADOS del periódico EL MUNDO nos dejaba alguna que otra perla cultivada. Escribía un señor al que no conozco personalmente, aunque si por la lectura de algún que otro artículo, y que firma como Pascual Drake. Su artículo, en la columna EL ANTÍDOTO se titulaba “10.000 euros el “tuit” y reflejaba un cierto malestar por el hecho de que los famosos cobren por hacer publicidad de determinados productos en las redes sociales donde esos famosos tienen muchos seguidores.

Este señor utiliza para su argumento crítico, con esa práctica, la figura del jugador de fútbol Sergio Ramos y de forma bastante lamentable. Me explico. Dice”.. supongamos que soy Sergio Ramos y tuiteo que me estoy leyendo….Ummmm, eso no se lo creería nadie.” ¡Qué tipo tan gracioso! Como parece que se ve a sí mismo sembrado, continúa con la simulación y pone el ejemplo de que a Sergio Ramos le paguen 10.000 euros por decir que se lava con un champú (bueno al final solo 8.000 porque ha puesto lavar con “b”. Y se ha quedado tan a gusto.

Tampoco conozco personalmente a Sergio Ramos, ignoro su nivel cultural e intelectual, pero me pregunto si tiene razón de ser meterse con una persona de la manera en que lo hace el señor Drake. ¿Quién es este señor para burlarse así de Sergio Ramos? ¿Cuál es la razón para hacer una ataque ad hominen tan lamentable sobre una persona? La desconozco. Lo más llamativo es que toda su oposición a esa práctica de promocionar cosas en la red y cobrar por ello se sustenta en dos argumentos de “sólido” peso: dice que es una práctica de resbaladiza ética y que roza la ignominia. Y como lo fundamenta: metiéndose con Sergio Ramos. Eso es rigor.

En fin, leer este tipo de cosas y en estos lugares, es lo que hace que uno se explique que a este país le pase lo que le está pasando.

A veces creo que no tenemos remedio.

Matar a un ruiseñor. Atticus Finch un personaje que engrandece al ser humano.

Probablemente, haya pocas personas de mi generación que no hayan visto en alguna ocasión la magnífica película “Matar a un ruiseñor” dirigida por Robert Mulligan en 1962 y con un espectacular Gregory Peck en el papel de Atticus Finch. Personalmente, es una película que creo haber visto más de cinco veces y no renuncio a volverla a ver de nuevo porque me sigue manteniendo sentado a pesar de conocer su argumento y conocer casi de memoria algunos de sus diálogos. A quien no la haya visto se la recomiendo de corazón.

Hace cosa de quince días decidí que tenía que leer el libro escrito por Harper Lee en el que se basa la película. El libro fue premio Pulitzer en 1961 y su autora nunca volvió a publicar ninguna otra novela. Cuando terminé de leerla me preguntaba como tendría que haberse sentido su autora. No era fácil, a mi juicio, plantearse volver a publicar después de “Matar a un ruiseñor”. Es tan buena, tan conmovedora y tan maravillosa que imagino el reto titánico que hubiera supuesto para su autora escribir algo que lo mejorara.

La novela nos recuerda (a través de su propia narración) los años de infancia de Jean Louise Finch (Scout), junto a su padre Atticus, su hermano mayor Jem, la asistenta Calpurnia, su amigo Dill, otros familiares, conocidos, vecinos y personajes de la población de Maycomb en Alabama. Un sorprendente mosaico de personajes, todo ello en los años de la gran depresión y con el trasfondo del racismo y la segregación racial. En medio, un juicio, el de Tom Robinson acusado de violar a una joven blanca y que en ese contexto tenía todas las de perder por ser negro.

No es una historia sencilla ni alegre. A pesar de todo ello, “Matar a un ruiseñor” deja en nuestro corazón y en nuestra cabeza una enorme esperanza. La de que no todo está perdido porque hay personajes como Atticus Finch que honran y ennoblecen en medio de tanto dolor, hipocresía y falta de amor, al ser humano.

Atticus Finch asume la defensa del personaje de Tom Robinson porque hay un juez que se la encomienda sabedor de que solo un personaje como Atticus podrá hacer una defensa real y efectiva de la posible inocencia de Robinson por encima de los prejuicios raciales que rodearan el juicio. En el fondo, Atticus no está tan solo en la batalla por la honestidad y la limpieza de corazón.

Y ¿qué cosas podemos escuchar del personaje de Atticus Finch a lo largo del libro? Sirvan de ejemplo, dos reflexiones que traslada a sus propios hijos cuando estos le preguntan acerca del porqué acepta la defensa de Robinson (de un negro) si todo el mundo parece decirle que debería dejarlo.

“Quizás cuando seáis mayores recordaréis esta época de vuestra vida con cierta compasión y con la certeza de que no os traicioné. Este caso, el de Tom Robinson, es algo que atañe a la esencia misma de la conciencia de un hombre…Scout, yo no podría ir a la Iglesia y adorar a Dios si me negase a ayudar a ese hombre”

“Tienen derecho a creerlo (los que piensan que tienes razón y que yo estoy equivocado aceptando la defensa de Tom Robinson) y tienen derecho a que se respeten sus opiniones, pero para poder vivir con otras personas tengo que poder vivir conmigo mismo. La única cosa que no se rige por la regla de la mayoría es la conciencia de uno.”

Creo que son suficientes estas dos reflexiones para darnos cuenta del personaje al que nos acercamos en la lectura de la novela.

Otros rasgos atractivos de él son su falta de presunción (fue un excelente tirador, un excelente jugador de ajedrez pero nunca ha presumido de ello). Es un hombre que es igual en la vida pública que en la vida privada. Su definición de democracia:”Derechos iguales para todos, privilegios especiales para ninguno”

Al finalizar el juicio de Tom Robinson y cuando la sentencia para éste ha sido condenatoria Atticus abandona la sala. En ese momento, sus hijos que han estado en la parte de arriba (la zona para los negros) escuchan como el reverendo Sikes (un hombre negro) le dice a Scout “Señorita Jean Louise, póngase de pie. Pasa su padre”. Todos los hombres y mujeres de color que están en esa zona de arriba se han puesto de pie al paso de Atticus. Ese momento, que la película recoge de forma magistral y consigue que los pelos se ericen, en el libro logra el mismo efecto. El tremendo respeto y admiración por un hombre bueno y recto, alguien que como otro personaje del libro dirá “estamos rindiendo a Atticus el tributo más grande que podemos rendir a un hombre. Depositamos en él la confianza de que obrará rectamente”

Todo esto y más es la historia que nos cuenta Harper Lee en “Matar a un ruiseñor”, la historia que contada por una niña nos sitúa en una etapa de su vida que gira alrededor de un hombre grande en la acepción más hermosa del término. Un ser humano que nos engrandece a todos y del que todos deberíamos aprender.

No debe ser fácil ser como Atticus, pero imagino que cuando alguien así llegue al final de sus días y pueda mirar hacia atrás se enfrentará al más allá (a Dios en el caso de Atticus) con la certeza de haber obrado de forma correcta y honesta, con la conciencia tranquila y sabedor de que no traicionó a nadie y que en su vida privada fue igual que en su vida pública.

Si, es cierto, no debe ser fácil pero creo que es hermoso y bueno ser y actuar de esa manera. Me miraré a mi mismo e intentaré hacer examen de conciencia. Seguramente, la Semana Santa sea un buen momento para ello.

Lean si pueden, también, el libro. Lo agradecerán.

Un libro presentado en ICADE y unas reflexiones un poco deprimentes.

El pasado mes de Octubre de 2011 se presentaba en la sede central de ICADE, en Madrid, un libro escrito a la par por el monje benedictino Anselm Grün y por el Ceo de de la empresa PUMA Jochen Zeitz. El título del libro era bastante sugestivo “Dios, el dinero y la conciencia”. La presentación corrió a cargo del propio Jochen Zeitz, de varios directivos de ICADE y de otros directivos de otras empresas, especialmente del área de RSC (que se dedicaron a hablar de la RSC en su empresa y no del libro, todo sea dicho)

De lo que me gustaría hablar no es tanto del libro, que es bastante interesante y recomiendo su lectura, sino del acto de la presentación tras el que me surgieron varias reflexiones que hoy, a pesar del tiempo transcurrido, me animo a trasladar al papel.

Veamos:

• Se trata de un libro escrito por un monje benedictino que ha escrito reflexiones bastante interesantes sobre el trabajo de los directivos en la empresa a la luz de la Fe.

• Asimismo, el otro autor -Jochen Zeitz- es un importante directivo de una multinacional, conocido, entra otras cosas, por haber sido capaz de reflotar PUMA en unas circunstancias complicadas y de una manera que poca gente preveía.

• La presentación se hace en el entorno de una institución académica universitaria de cierto prestigio como es ICADE. Asimismo, ICADE es una institución en la que los valores y fundamentos de la fe católica se suponen están presentes en las bases y en el desarrollo de la propia institución.

Pues bien, en la presentación del libro, publicitada en algunas páginas web, estábamos unas 30 personas (incluidas el autor y los presentadores), en un salón de actos con capacidad para unas 100 o más personas. Créanme si les digo que de las 30 personas asistentes, puedo hacer una estimación de que no más de tres pudieran ser alumnos de ICADE. No es difícil hacer esta afirmación porque a casi todos los que estábamos allí se nos notaba que éramos algo mayores para que se nos considerase dentro de la franja de los 20-25 años.

Vaya por delante que desconozco si, con carácter previo, se hizo otra presentación, si era fecha de exámenes y todos los alumnos estaban enfrascados en sesudos estudios, o si había otras causas de alto nivel para justificar tan escasa audiencia, etc.

A la vista de esa realidad creo que era razonable hacerse algunas preguntas.

¿Qué se enseña a los alumnos de esa institución para que dejen pasar la oportunidad de escuchar a un directivo de primer nivel, de una gran compañía y que además ha tenido una gestión y un liderazgo muy destacados? ¿No era interesante lo que iba a decir?, ¿no era interesante la posibilidad de hacer alguna pregunta?

¿Qué valores (y me refiero a valores cristianos) se inspiran y se trasladan en la enseñanza de esa institución para que un libro que habla de Dios, el dinero y la conciencia, genere tan escasa audiencia entre el alumnado?

¿Nadie de esa institución se hace preguntas sobre la parca asistencia? ¿Nadie está reflexionando sobre las razones para tan nula respuesta a esa convocatoria? Me atrevo a preguntar, incluso, si nadie ha dimitido. En mi modesta opinión, si yo fuera gestor o directivo de esa institución, como se dice hoy en día, “me lo haría mirar”

Parece evidente que en España da igual que se trate de algo privado o público en lo que a la enseñanza se refiere. No estamos sabiendo acertar a la hora de trasladar a los alumnos, universitarios en este caso, la pasión por aprender y conocer. No me extraña que en los últimos tiempos y ante dos foros diferentes pero similares en cuanto al nivel universitario del público asistente, menos de un 10% de los asistentes supieran quien era Jeff Bezos.

Lo dicho. Convendría reflexionar sobre lo que se está haciendo.

The coming jobs war

Me gustaría resaltar dos hechos ocurridos en los dos últimos meses en España.

El primero de ellos hace referencia a la entrevista que el periódico EL MUNDO realizaba a Jim Clifton actual CEO de la empresa GALLUP. Clifton estaba en España con motivo de la presentación de su libro “The coming jobs war”. En la entrevista, Clifton apuntaba algunas consideraciones, a mi juicio muy interesantes, sobre el empleo y las empresas. Me detengo, por ello, en algunas de ellas.

 Según Clifton el empleo no lo crean ni los políticos ni los gobiernos, el empleo es el fruto de una magia que los líderes políticos no comprenden y no pueden reducir en sus propuestas. La creación de empleo es magia y no se puede legislar. Es más, afirma que los políticos deben hacer un gran esfuerzo por entender, especialmente, el problema de las pequeñas empresas que son las que crean empleo de forma notable.

 Crean empleo las ciudades y las universidades y, para ello, citaba los casos de Nueva York, Palo Alto, Seattle y Sunnyvale. Según Clifton, en estas ciudades se estaba dando una mezcla interesante: el empeño de empresarios, innovadores y líderes locales

 Los empleos no son creados por los líderes políticos sino por los empresarios. Los empresarios son personas que quieren tener libertad para hacer lo que quieran y los gobernantes debería fomentar esa libertad. España debería de convertir en héroes a sus empresarios, que los niños crezcan pensando “quiero ser como ellos”. Y no le hablo de grandes magnates sino de personas que hayan creado empleo en su ciudad o en su región. ….”

La segunda noticia se refiere a que el pasado 8 de Febrero se celebró en Madrid el IV Congreso Internacional de Excelencia bajo el lema de “Emprender y Crecer en tiempos difíciles”. Una magnífica oportunidad para ver y escuchar a través de las diversas ponencias, conferencias y mesas redondas, a personas que un día emprendieron, se arriesgaron y que han creado sus proyectos profesionales y empresariales.

Me permito destacar algunas cuestiones vistas en el mismo:

 España es un país en el que hay personas verdaderamente emprendedoras, que han creado empresas que son competitivas, innovadoras y generadoras de riqueza y empleo. Los casos de empresas como PARKHELP o BLUESENS son significativos.

 Hay excelentes profesionales españoles trabajando en compañías multinacionales y llevando a cabo tareas de enorme calado. Por poner un sencillo ejemplo, los trabajos que una de estas empresas desarrolla en materia de neurociencia aplicada al marketing y el destacado papel que en ese proyecto desarrolla España y profesionales españoles. Todo un ejemplo.

 Escuchar cosas tan evidentes como que no es razonable tener que dedicar un 35/40% de tiempo a conseguir dinero en lugar de a crear riqueza. Y que si no creaban más riqueza es porque no se podía acceder a más financiación.

Juntando las reflexiones de Clifton y lo escuchado en el congreso se me ocurren las siguientes reflexiones:

Sí, es cierto, la creación de riqueza y empleo es fruto de una cierta magia promovida por emprendedores e innovadores que han trabajado duro y se han arriesgado.

Debiera haber muchos más como ellos. Son modelos a seguir y muchos jóvenes (y no tan jóvenes) podrían emularlos si este tipo de actividades estuvieran más publicitadas. Hay que romper con una cierta endogamia y mirar más a la sociedad. Seguramente, haya que empezar por la enseñanza, pero también promover que el asociacionismo empresarial mire más y explique mejor a la sociedad. Hay que hacer mucha pedagogía.

En España debiéramos acabar con un cierto pensamiento instalado en el inconsciente o consciente colectivo que identifica al empresario más con el patrón que con un creador de riqueza y empleo. Debiéramos eliminar de nuestro acervo cultural la obsesión de que crear riqueza y ganar dinero es algo perverso y negativo y por lo tanto quien lo hace siempre es un sospechoso habitual.

Es mucho lo que nos jugamos. Ni más ni menos que el futuro.

Publicado en Diario Financiero

Semana del Coaching en la Cámara de Comercio de Madrid

Ayer han comenzado en el Instituto de Formación empresarial de la Cámara de comercio de Madrid unas Jornadas sobre Coaching que creo que merecen la pena. Personalmente, intervendré el miércoles 22 con el objetivo de aportar algunas ideas acerca de como el coaching puede ser una catalizador de las habilidades directivas.

Si pincháis aquí Jornadas sobre Coaching podréis acceder al programa completo e inscribiros (es gratis)

Será un placer poderos saludar personalmente.

JAVIER, RODRIGO y JOSE ANTONIO

Días atrás tres seres humanos cuyos nombres encabezan este post, miembros de la Policía Nacional, fallecieron en una playa de Galicia.

Fallecieron porque decidieron hacer algo inusual en los tiempos que vivimos: arriesgar sus vidas por la de otro. Se la jugaron y la perdieron.

¿Son héroes? Sinceramente creo que sí. Es posible que algunos puedan pensar que en el sueldo de policía ya va incluido el riesgo de morir. Lo siguiente que me pregunto entonces, es ¿cuántos de nosotros nos jugaríamos la vida por un sueldo así? Podrían haberse limitado a llamar a otros medios (acuáticos, aéreos, etc.) pero no, decidieron arriesgar hasta el límite.

¿Les hemos reconocido, como sociedad, como a unos héroes? Sinceramente creo que poco o casi nada. Las apariciones en las noticias han sido escasas y fragmentadas. Los funerales en los que se les han impuesto medallas han pasado casi desapercibidos y solo compañeros, familias, amigos y autoridades han estado en esos momentos. En nuestro mundo había “otras prioridades”.

¿Deberíamos agradecer que haya seres humanos de esa categoría? A mi juicio, deberíamos pensar que es un honor pertenecer a una comunidad humana en la que hay seres humanos como Javier, Rodrigo y Jose Antonio. Nos toca algo de su calidad como seres humanos, su gesto nos ha engrandecido como seres humanos y todo ello nos debería llevar a pensar que podemos hacer grandes cosas y, tal vez solo tal vez, pensar en cómo estamos enfocando nuestras vidas, obsesionados demasiadas veces con realidades pobres aunque materialmente su precio sea elevado.

¿Qué nos han enseñado Javier, Rodrigo y Jose Antonio? Que en el uso de nuestra libertad podemos optar por lo bueno o por lo malo, por afrontar la realidad o mirar para otro lado, por asumir riesgos o esperar a que sean otros los que pongan las soluciones. Nos han enseñado que a pesar de muchos condicionantes hay personas que decidieron en un momento de su vida comprometerse al límite. Nos han enseñado que cuando nos guían los valores las decisiones son limpias y honestas aunque puedan llegar a tener consecuencias tan duras como las vistas.

Me parece que estos tres extraordinarios seres humanos son un ejemplo para muchos de los ámbitos de nuestra vida y no solo para aquellas personas que comparten su profesión. La lección que nos han dado podemos aplicarla en nuestro trabajo, en nuestra familia, en nuestra vida en sociedad.

Si, son héroes y se merecen nuestro reconocimiento. Ignorarles, olvidarles o no reconocer el valor y la heroicidad de su gesto y aprender lecciones para nuestra vida nos convertiría en indignos. Por el contrario, ellos demostraron que podríamos llegar a ser héroes.

Descansen en paz.

LO QUE DICE UN BANQUERO

Por segunda vez en poco tiempo voy a hacer referencia en este blog a las declaraciones de uno de nuestros ilustres banqueros, quizás el más ilustre por aquello de ser heredero y continuador de una saga.

Parece que ha dicho, a propósito de las medidas de recorte de gasto, austeridad y demás que está poniendo en marcha el gobierno, lo siguiente: “son medidas dolorosas a corto plazo pero imprescindibles”. Tengo para mí que esas medidas no van a ser especialmente dolorosas para él por lo que no termino de entender muy bien sus manifestaciones salvo para hacer referencia a cómo afectan las mismas a la parte de negocio de su banco, parte que cada vez es menos importante en España. En fin, no creo que este señor esté haciendo un ejercicio de empatía con el resto de españolitos de a pie que lo están pasando, ya, bastante mal.

Este es el señor que un día ponía el ejemplo de un niño con un poco de fiebre haciendo referencia a la crisis y tiempo después, en medio de risas, comentaba públicamente que sí, que parecía que el niño tenía una gripe importante. ¡Qué tipo tan listo y previsor al frente de un gran banco! Claro que a él y a sus directivos, haya o no crisis, sospecho que lo doloroso de las medidas les va a afectar un poquito menos que al resto de los españoles.

Tal vez fuera interesante que este señor dejara de hacer manifestaciones públicas, salvo las relativas a su banco, aunque solo sea por el evidente malestar que muchos ciudadanos, menos afortunados que él, sienten cada vez que abre la boca. Quizás también, quedaría menos en evidencia con sus profecías, a la vista de lo dicho respecto a la crisis y su solución.

Tal vez, solo tal vez, debiera prestar más atención a que los directivos de los que se rodea no estén condenados mediante sentencia firme aunque luego venga un gobierno, por lo que se ha visto amigo y generoso, e indulte.

En fin, nadie me hará caso con esto que escribo, pero me siento un poco mejor.

IRENA SENDLER: UNA VIDA EJEMPLAR DE LA QUE APRENDER

Acercarse a la vida de Irena Sendler genera un cierto vértigo. No hay una biografía al uso, hay noticias dispersas en wikipedia, en páginas que nos hablan del gueto de Varsovia, etc. No hay una única fuente, pero si hay una clara coincidencia a la hora de contar lo que fue la maravillosa historia de su vida. Conforme uno lee más información sobre ella, se pasa del asombro a la admiración y finalmente al silencio. Silencio del corazón para honrar con una oración la existencia de esta mujer.

¿Quién fue Irena Sendler? Fue una asistente social/enfermera polaca nacida en 1910 y que falleció en el año 2008. Fue conocida como «El Ángel del Gueto de Varsovia» y durante la Segunda Guerra Mundial ayudó y salvó a más de dos mil quinientos niños judíos.

Arriesgó su vida en numerosas ocasiones para sacar del gueto a niños judíos que estaban condenados –tarde o temprano- a la muerte. Ideó un sistema para salvaguardar la verdadera identidad de los niños y que algún día supieran quienes eran en realidad y lo que les había sucedido a sus padres, dado que la gran mayoría de estos murieron en el gueto. Fue detenida por la Gestapo, sufrió la tortura pero nunca reveló nada acerca de los niños a los que había ido sacando del gueto ni acerca de quiénes eran sus colaboradores en la resistencia. Se salvó de morir en un pelotón de fusilamiento porque una organización de la resistencia pagó sobornos y un soldado alemán la dejó escapar.

Tenía méritos más que suficientes para haber vivido después de la guerra en medio del reconocimiento. Pero no fue así. El régimen comunista, también profundamente antisemita, silenció durante mucho tiempo su labor. Y ella fue siempre lo suficientemente sencilla y humilde para no proclamar lo que había hecho. Paso desapercibida para el mundo pero no para el corazón de tantas personas. Alguien que había salvado a 2500 niños vivía en el silencio y en el anonimato. Que tremendo contraste con la cantidad de personas que, sin ningún mérito, viven hoy en día en medio del oropel y el reconocimiento social.

Fue una mujer que sabía lo que tenía que hacer y lo hizo. Podía haber buscado la excusa del miedo, de la comodidad, del mirar hacia otro lado, de afirmar que su contribución en poco podía cambiar el mundo y, en consecuencia, no hacer nada. Pero ella se comprometió y honró con su gesto a la humanidad. Una humanidad vergonzosa y avergonzada porque otros seres humanos mataban en nombre del nazismo o miraban hacia otro lado mientras aquellos mataban. Quizás ella era unos los 36 justos que siempre hay sobre la faz de la tierra, a los que alude el Talmud.

Es emotivo encontrar en internet algunos videos de entrevistas con ella. En uno de ellos pude escuchar cómo se reprochaba que podía haber salvado a más niños y que eso es algo con lo que siempre vivirá. Pone los pelos de punta escucharla decir eso.

Me pregunto si historias como las de esta mujer no se debieran enseñar en los colegios, en las universidades e incluso en los programas de formación de directivos. Lo que ella hizo se inspiraba en valores que son aplicables allá donde hay un ser humano.

Una historia como la de Irena no solo nos debe de conmover sino que nos debería inspirar para que desde la misma fuéramos capaces de contemplar cómo es la vida que vivimos, que podemos hacer para ser mejores y tal vez, solo tal vez, dejar de lado esa indiferencia y conformismo que hace que esperemos que sean otros los que arreglen los problemas.

Termino. Solo me queda, de nuevo, el silencio para honrarla. Ojalá sea capaz, además, de aplicar en mi vida una parte de los valores que a ella la guiaron.

Recursos Humanos: cuidado con lo que escribimos.

Los periódicos suelen ser lugares en los que quienes escriben dejan negro sobre blanco opiniones, criterios y en el peor de los casos un escrito en el que muestran al resto de los mortales lo mucho que saben de una materia. Y cuando la materia es, por decirlo en palabra moderna un intangible, pueden mostrarnos lo contundentes que son usando, de nuevo, palabros que trasladados al mundo de los intangibles quedan muy bien: nuevo paradigma, resiliencia, reinventarse, talento, etc. De esa manera, consiguen un doble objetivo: escribir de lo de siempre pero con nuevos palabras y eso siempre impacta; y conseguir de alguna manera algo parecido, y salvando las distancias, a aquello de lo que Macluhan hablaba hace muchos años “el medio es el mensaje”. Es decir, nos quedamos con el continente sin profundizar mucho en el contenido porque tampoco es que haya mucho que decir del mismo o, desde luego, hay pocas posibilidades de inventar. Y tengo para mí que en esto de los recursos humanos hay mucho de eso. De hecho creo, con toda humildad, que yo me he convertido muchas veces en un perfecto “mareador de la perdiz” y a día de hoy sigo reflexionando para saber cómo salir de ese mercadillo.

Viene todo esto a cuento de dos pequeños artículos que este fin de semana he podido contemplar en el suplemento salmón (apartado empleo) de un periódico nacional. Había dos textos en los que se hablaba de recursos humanos.

Uno estaba dedicado a los tiempos en los que The Beatles tocaban en el local de Hamburgo. Sobre ello se construía la afirmación de que su éxito se debía en gran parte a la enorme cantidad de horas tocadas en ese local y que habían servido como ensayo o práctica. La conclusión era que el éxito no era solo cuestión de talento sino también de práctica, de mucha práctica. Pues bien, con esos mismos personajes, y otros más, Malcom Gladwell en su libro “Fueras de serie” nos cuenta su curiosa teoría de las 10.000 horas. Me pregunto si no hubiera sido mejor hacer mención al libro, más cuando el autor del articulillo ha sido uno de los socios directores de la consultora por excelencia. Ahora bien, si no conoce el libro, se lo recomiendo vivamente.

El otro texto hablaba de eso que está tan de moda entre los entendidos de los recursos humanos: reinventarse. Y se usa esta palabra con una alegría y una ligereza que a mí me preocupa. Como si fuera algo fácil de hacer, de llevar a cabo y como si el contexto te permitiera hacerlo a la voz de ya. La autora, también socia directora de otro tinglado importante, nos relata como ella estaba introduciendo personas del marketing y operaciones en el mundo de los recursos humanos atendiendo a sus capacidades y no solo a sus conocimientos. Me pregunto si sería tan fácil introducir personas de los recursos humanos en marketing y operaciones atendiendo solo a sus capacidades y no a los conocimientos. Y me pregunto si los que tienen que seleccionar admiten esa posibilidad con tanta apertura mental. Sospecho que no. Me temo que es más fácil ir de marketing/operaciones/finanzas/comercial/etc. a recursos humanos sin conocimientos y con capacidades que viceversa. Y eso, que no digo que sea ni bueno ni malo, a los que nos dedicamos a recursos humanos debería hacernos pensar.

En fin un poquito más de humildad, un poquito más de prudencia y cuidado. El hecho de tener un nombre y un prestigio debiera llevar a ser más cuidadoso con lo que se escribe y sobre lo que se escribe.

Arriesgar en lo que creemos. Un fantástico discurso de Jeff Bezos

En un excelente discurso pronunciado en la universidad de Harward, el fundador de AMAZON Jeff Bezos nos plantea, mediante un excelente relato, una interesante reflexión acerca de realidades de la persona tales como la libertad, el talento, el sentido de la responsabilidad, la ética de las decisiones o elecciones que tomamos a lo largo de nuestra vida y, desde esa libertad, como somos capaces de arriesgar por aquello en lo que creemos. De forma breve y resumida me permito hacer aquí algunas consideraciones sobre el mismo.

Talento. En unos tiempos en los que tanto se mitifica el talento parece obligado preguntarse si el talento viene constituido solo por aquello que hemos recibido (dones) como sería la inteligencia o en el talento influyen también las decisiones y las elecciones que tomamos a lo largo de la vida (amabilidad, servicio, disponibilidad, audacia, etc.) Es decir, deberíamos preguntarnos si cuando hablamos de talento estamos hablando tan solo de algunas competencias profesionales o de la totalidad de la persona. Y esta diferenciación no es baladí. Al fin y al cabo, son esas elecciones las que al final de nuestros días nos permitirán mirar hacia atrás y contemplar la vida que habremos construido y si de la misma nos sentiremos plenamente orgullosos.

Libertad. Es cierto, somos lo que elegimos ser, somos el fruto de nuestras decisiones. Y aquí entra en juego la libertad, nuestra libertad de elegir. Es desde nuestra soberanía desde donde tomamos la decisión de ser lo que elegimos ser, es nuestra responsabilidad la construcción de persona que queramos ser. El maravilloso relato que Viktor Frankl realiza en su obra El hombre en busca de sentido es diáfano en este sentido: “El hombre no está totalmente condicionado y determinado; él es quien determina si ha de abandonarse a las situaciones o hacer frente a ellas. En otras palabras, el hombre se determina a sí mismo. El hombre no se limita a existir sino que siempre decide cuál será su existencia y lo que será su minuto siguiente”

Ética de las decisiones. En su discurso, Bezos nos plantea también cómo desde esa libertad tomamos decisiones y si las mismas se fundamentan en valores sólidos. Se corre el riesgo de autoseducirse con los propios dones. Por ello, nos planteará en términos de preguntas si cuando hagamos un repaso de nuestra vida habrán sido nuestros valores los que nos habrán llevado a elegir servicio y aventura en lugar de comodidad. Si fue desde esos valores cuando fuimos capaces de pedir disculpas en lugar de engañar. Es decir, si construimos un auténtico ser humano, seguramente lleno de fallos y muchas dudas, pero con toda la dignidad, grandeza y nobleza que un ser humano íntegro implica. Bezos nos está proponiendo una profunda reflexión acerca de quiénes somos y acerca de quienes queramos ser. Y puede que de esa reflexión surja la necesidad de recorrer un camino porque lo que somos es posible que no sea lo que un día anhelamos y puede que no sea lo que un día queramos ver si echamos la vista atrás.

Riesgo. Bezos ha sido un emprendedor. Durante un tiempo reflexionó acerca de su trabajo y acerca de la idea que tenía en la cabeza. Le preocupó más lamentarse el día de mañana por no haberlo intentado que por haber fracasado. Pensó que debía darse esa oportunidad. Decidió seguir su pasión y su voz interior (algo contra lo que muchos alertarán). Algo muy parecido a lo que relataba Steve Jobs en su discurso en la Universidad de Stanford. Decidió un día comenzar a escribir su vida partiendo de cero y, a partir de ahí, construir una gran historia, la suya propia. No es poca cosa.

Algún día me gustaría escuchar de boca de un empresario o de un directivo español un discurso similar.

Por cierto, los abuelos paternos de Jeff Bezzos son de un pueblo de Valladolid, Villafrechós. Y él parece que ya ha visitado esa localidad más de una vez. Desconozco si es a ellos a quien se refiere en su relato.

Publicado en http://www.diariofinanciero.com/noticia/opinion/arriesgar-creemos